martes, 4 de octubre de 2016

El eclipse y los Mayas


Los mayas eran agricultores, y por eso para ellos era muy importante medir el tiempo y prever las estaciones. Tras mucho observar los astros, elaboraron un calendario solar de 365 días, dividido en 20 días cada uno, más un mes complementario de 5 días. Tomaron como punto de partida para la historia del mundo el día equivalente a nuestro 10 de agosto del 3113 a. C. El calendario maya era mucho más exacto que el que usaban los europeos en la época del Descubrimiento. Aspectos que dan cuenta de los conocimientos sobre astronomía con que contaban una de las más antiguas comunidades americanas, los mayas.
Los mayas llamaban a los eclipses la comida del Sol o de la Luna, porque pensaban que un enorme monstruo atacaría a alguno de esos astros. Esto lo representaron en el Códice de Dresden al dibujar unas bandas jeroglíficas planetarias o celestes en las que se representaban algunos de los planetas: una parte blanca y una negra que simbolizan a los eclipses, y un monstruo que se comía a ambas partes.
Para representar matemáticamente el tiempo en que ocurría cada fenómeno astronómico, los mayas contaban con un sistema de numeración vigesimal que utiliza al punto con valor de uno; la raya con valor de cinco y un caracol con valor de cero; además, de acuerdo con el lugar en el que se colocaba cada signo, el valor cambia. “Las posiciones están ajustadas al calendario solar de 360 días”.
Un eclipse se define como la ocultación transitoria, total o parcial de un cuerpo celeste, por interposición de otro. En la antigüedad se creía que presagiaban guerras, pestes, muertes de príncipes o el fin del mundo.
Se presenta entre el Sol y la Tierra. Si la Luna se encuentra en su menor distancia de la Tierra y oculta por completo la luz solar, el fenómeno es total; pero si hay un anillo alrededor del Sol, se produce un eclipse anular. Un eclipse total de Sol es visible desde pocos lugares de la Tierra, hay regiones en donde se observa uno cada 360 años.
Los eclipses de Luna se presentan cuando esto desaparece en la sombra que proyecta la Tierra en el espacio y sólo se produce -aunque no en todos- durante un prelilunio, pues generalmente pasa por el costado de sombra de nuestro planeta.
Aunque parece que debería haber un eclipse de Sol en cada Luna Nueva y uno de Luna en cada Luna Llena, no sucede así porque la órbita lunar está ligeramente inclinada con respecto a la de la Tierra, alrededor del Sol, dos veces por mes, en los puntos llamados “nodos”: si al coincidir en los nodos la Luna no es nueva o llena, no se presenta ningún eclipse.

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